lunes, 12 de enero de 2009

Dios probablemente no existe. No te preocupes y disfruta de la vida.

Esta es la campaña publicitaria que se puede ver estos días en algunos autobuses de Barcelona. Un par de ideas me vienen a la mente:

1.- La probabilidad de la existencia de Dios.

En el pasado ya hubo científicos interesados en demostrar, con probabilidad, la existencia de Dios (p.ej. Bayes), sin éxito. Claramente es un tema que el entendimiento humano no puede abarcar en plenitud, y el tema de la divinidad va más allá del terreno científico.

La afirmación "Dios probablemente no existe" no es compatible con la "fe" ateista. No niega rotundamente la existencia de Dios.
Si hay una cierta probabilidad de que Dios no exista (digamos p, donde p es estrictamente menor que uno), entonces hay una cierta probabilidad mayor que cero (1-p) de que Dios exista. Con lo que implícitamente con la frase "Dios probablemente no existe" están diciendo también que Dios podría existir. Se están echando piedras sobre su propio tejado, ya que va en contra de la principal doctrina del ateo (no-dios).


2.-Preocupación y disfrute.

¿Son los ateos realmente gente sin preocupaciones y que disfrutan plenamente de la vida?
Por otra parte, yo no veo las preocupaciones siempre como algo negativo. Se pueden tener preocupaciones por los hijos, familia, amigos, porque les amas y a veces se sufre por ellos. Se pueden tener preocupaciones por el trabajo, por tener la faena hecha a tiempo y con calidad, por pasar unos exámenes con la mejor nota posibles, por hacer de tu vida algo útil, ... estas básicas preocupaciones (a niveles no patológicos) añaden a la vida un mínimo nivel de estrés que nos pone "a tono".
El verdadero ateo vive sin preocupaciones, porque la vida en sí misma no tiene ningún sentido, no existen valores superiores a otros, la vida no es más que un conjunto de reacciones químicas. Así que, para qué preocuparse de los hijos o incluso de tu propia vida, qué sentido tiene hacer el trabajo bien hecho, o simplemente qué sentido tiene trabajar. Para un ateo, la muerte de un hijo en un accidente no es más que otro suceso más de la naturaleza, tan importante o preocupante como el hecho de que se ponga a llover.
Otro ejemplo: ¿Qué sentido tiene el amor?, si sólo es una reacción bioquímica, en el fondo, la otra persona te importa tres pepinos.
¿Realmente se puede disfrutar de la vida cuando todo te da igual?



Esta otra reflexión sobre el mismo tema me parece excelente:
http://www.cristianos-viladecans.org/Opinion/autobus_ateo/autobus_ateo.htm